Él está listo para un regalo, acostado en la mesa de masajes mientras sus suaves manos se deslizan sobre su espalda. Ella trabaja su cuerpo, haciéndolo relajarse, pero él anhela algo más. Dándose la vuelta, revela su polla dura como una roca. Ella sonríe, sabiendo exactamente lo que quiere. Tomándola en su boca, le da una mamada descuidada, atragantándose cuando él golpea la parte posterior de su garganta. Él no se conforma con follarle la cara; quiere su culo. Ella se sube a la mesa, presentando su estrecho culo. Él entra con cuidado, haciéndola gemir mientras comienza a bombear. La habitación se llena con el sonido de su follada, sus bolas golpeando contra ella mientras la perfora profundamente. Su culo se siente increíble, pero él necesita correrse. Retirándose, acaricia su polla hasta explotar, pintando su cara con una corrida masiva. Ella se lame los labios, tragando cada gota. Este final de masaje no es solo feliz; es jodidamente épico. Ella le sonríe, con la cara empapada de semen, mientras se inclina para una última mamada, atragantándose una vez más por si acaso. Su día ha mejorado muchísimo.
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