El jefe no estaba, así que metí a escondidas a una estrella porno asiática y me la tiré en todas las posturas imaginables: a cuatro patas, vaquera, misionero. Empezamos dentro, pero la cosa se puso fea y terminé follándola en el jardín, partiéndole el culo. Polvo interracial en su máxima expresión, me lo pasé bomba entre las malditas rosas. ¡Menudo subidón!
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