Después de una fiesta salvaje, me encuentro en un ascensor con mi amiga rubia, guapísima. Es una novata en esto, pero, joder, sabe chupar pollas. La saco y se arrodilla, haciéndome una mamada descuidada. La inclino a cuatro patas, follándola ahí mismo. ¡Pero mierda, se abren las puertas y nos pillan! A esta tía le encantó la emoción, empapada hasta los huesos mientras salimos de allí.
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