Pillé a la compañera de piso de mi novia, una japonesa amateur muy cachonda, sola en su habitación. Me enseñó su coño apretado y no me pude resistir. ¡Metí mi polla dentro, embistiéndola en primera persona hasta que la cubrí de semen! Sus gemidos resonaban mientras pedía más. A la muy traviesa le encantó, riendo mientras mi semen caliente le goteaba por la cara. ¡Un sueño hecho realidad!