Mi amigo y yo fuimos al famoso parque sexual, con el culo listo para la acción. Los heterosexuales entraban, pero su ansiosa boca los volvió gays. Ya no era virgen anal, recibía pollas como un profesional, disfrutando cada puto minuto. Con el culo de aficionado bien abierto, gemía como una estrella porno, atrayendo a la multitud. Sementales negros alineados, mamadas por todas partes. ¡Una locura!