Kate por fin ha dado luz verde para un poco de sexo anal, y yo soy un afortunado. Tras meses de rogarle, ha decidido dejarme explorar su zona prohibida. Esta noche, se trata de hundirme en su estrecho e intacto ano. Se acabaron las provocaciones y los ruegos, es hora de ponernos manos a la obra con sexo anal caliente y consensuado.